Sagrario Torres en el Día de la Poesía

Hoy, Día Mundial de la Poseía nos gustaría recordar a una de nuestras poetisas más reconocidas, Sagrario Torres.

Sagrario nace en Valdepeñas en el año 1923, de muy niña queda huérfana de padre, trasladándose con su madre y hermano a Madrid. Cuando contaba con 5 años de edad ingresa en un internado municipal de Alcalá de Henares, allí estudia hasta que estalla la Guerra Civil. Tras la misma, no pudiendo continuar sus estudios, lee y estudia en los libros de su hermano, sobre todo poesías. Ya en los años 40 envía colaboraciones a la prensa y comienza a frecuentar círculos poéticos.

Su repertorio poético va desde la lírica bella, artística o lúdica hasta la profundización de lo universal y humano: la consideración y significación del dolor, del amor, de la vida, de la muerte, de Dios.

Tuve el placer de conocerla cuando venía a encuadernar sus manuscritos al taller de mi padre. Su saber estar, el amor al pueblo que la vio nacer y sus vecinos me hacían sentir una gran admiración hacia su persona, toda una poeta.

Sagrario Torres junto a otros personajes ilustres de Valdepeñas
Sagrario Torres junto a otros personajes ilustres de Valdepeñas en «El Trampantojo» de «La Confianza» (segunda por la izquierda)

Esta espina dorsal estremecida

Soneto Uno

Un techo de carbón, un gran bloqueo

de paredes, han puesto cegadora

cortina a mi visión tan trepadora

que alcanzó más allá de su deseo.

Y me atiranto. ¡Quiero ver! No veo…

Ya no alcanza mi frente vencedora

la cara del paisaje de la aurora

en la que yo ponía mi recreo.

¡Paredes, más paredes!… Contenida,

por losas estrechada, no han dejado

hueco donde apoyar mi voz vencida.

Ay, pájaros, romped esta guarida

y cantad en el poste electrizado

de mi espina dorsal estremecida